VENTANA AL MAR: UN CUENTO DE CARMEN FONDEVILA BELTRAME

 

Ventana al mar

Krystopher, un joven noruego, llegó con muchos sueños a estudiar en uno de los lugares más hermosos y paradisíacos que la madre tierra nos regala: Galicia. Para él, transcurre su año lectivo lleno de nuevas experiencias, entre ellas: relacionarse con otras culturas, ya que Noruega -su país natal- es más bien frío, nublado. Nada que ver con los climas de esta parte del mundo.

Muy responsable al estudio, en su andar conoce a Sofía, una hermosa gallega de ojos pardos, cabellera negra y linda figura. Gracias a ella logra compartir su soledad y melancolía -por la lejanía de su hogar-, y por ende con sus nuevos compañeros de aula y estudio. Su esfuerzo tendría que ser mayor, porque su lengua materna era el noruego y sami. Así que ¡dura tarea para Sofía el ayudar a su amor para que pueda con todo!; pero como dicen los expertos, si quieres aprender un idioma nada mejor que hacerlo entre sábanas. Y vaya que le dio resultado a Krystopher.

El reino de Noruega es un país de 385.000 km² aproximadamente. Para entonces, el intercambio lingüístico existe: ¡Hey!, le decía él a ella, y Sofía le respondía: ¡Hola! Él le decía jeg elsker deg y ella respondía: ¡Te amo!

Mientras él era el auténtico noruego, tranquilo, sencillo, reservado; Sofía era explosiva, bailarina, preguntona y muy alegre. Así que la combinación era inversamente proporcional a la distancia emocional, pero la química hacía su reacción positiva de una pareja feliz.

Como buen noruego, le apasionaban los deportes extremos: el esquí, la pesca, el senderismo. Por su clima, le gustaba ir a las montañas, tanto en invierno como en verano. Sofía prefería ir a la playa, correr por la arena, contemplar la caída del sol.

Con mucho esfuerzo, sobre todo de parte de Krystopher, terminaron su primer año de clases. Los amigos se reunieron en una taberna típica de la Coruña y la algarabía no se dejaba esperar. Entre vinos, cervezas, tapas y amores, alguien menciona ir a uno de los lugares más hermosos y especiales de la Coruña: La Ventana al Atlántico. Es una enorme ventana en medio de la nada, cuyo arquitecto Francisco Pazos la hizo semejante a un dolmen. Llegaron al ocaso del día. “¡Qué maravilla!”, exclamó Krystopher, mientras abrazaba a su novia. Entraron juntos en el centro de la ventana, cual película romántica de “Romeo y Julieta”. Sólo que ahora los dos estaban en ese hermoso balcón, asomados al imponente océano Atlántico. Krystopher, al calor de los vinos, no mide las consecuencias y le grita a viva voz: en Noruega la pesca es una tradición, así que yo me lanzaré a buscar la concha más hermosa para ti, en búsqueda de la perla más codiciada. Sin más ni más se lanzó, al grito unísono de todos sus amigos: “¡¡No lo hagas!!”.

El mar, cuya marea estaba brava, con fuerte oleaje rompiendo contra las islas, lo envolvió y nunca lo devolvió. Lo triste es que cuenta la leyenda, no se fue solo, arrastró a tres soldados salvavidas que se lanzaron para rescatarlo. El epílogo es triste. Sólo ocho años después el mar le devolvió a Sofía su billetera intacta.  

Cuenta la leyenda que ella cada año, a la misma fecha y hora, retornaba al lugar y al octavo año, que estaba allí, un día un perro le llevó en el hocico el recuerdo de su amado Krystopher: su billetera intacta con todos sus datos adentro. Sólo así descansó en paz y ella lo dejó ir.

 

Carmen Fondevila Beltrame

Guayaquil, julio 2 de 1955. Ingeniera química. Tiene dos hijos. Es narradora. Participó en el I Festival Literario “Siete lunas” (2022).


Carmen Fondevila Beltrame


Foto: Cortesía de la autora. 

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