"Al poeta Medardo Ángel Silva": Rodolfo Pinzón Bravo
AL POETA MEDARDO ÁNGEL SILVA RODAS
Medardo Ángel,
ángel del árbol del
bien,
de la letra
melancólica y fina,
fina como brillante
tallado,
que pregonabas el amor
y desamor.
Tocabas el piano como
los dioses,
autodidacta como pocos
y escondías debajo de
la melena
tu singular
inteligencia.
¿Por qué tu huida
temprana?
Te buscaban las
palabras excelsas
como ríos desbocados
hacia el mar
y ese mar azul y
perfumado
era tu alma de poeta
universal,
con antorcha de
modernidad.
¿Por qué tu huida
temprana?
Fuiste el lírico más
grande
como la torre de la
catedral
del parque Seminario
de Guayaquil,
que abrió sus puertas
y ventanas
para tus encuentros
inesperados
y escribir con tinta
roja
tu “Alma en los
labios”,
poema que el tiempo lo
revive,
lo recita y canta y
admira.
¿Por qué tu huida
temprana?
Pecaste de ser piel
morena
y de un grupo sin
comodidades,
pero tu riqueza era
bordada
de líricas armonías
modernas.
Pecaste de un amor
precoz
hacia tu ideal Rosa
Amada.
El rancio colectivo no
te perdonó
y siempre tu vida
cuestionó.
¿Por qué tu huida
temprana?
Vuelan preguntas y
respuestas,
editan historias sin
real historia;
fijaciones injustas y
torpes
de una sociedad sin
piedad
que no atisbó tu
trágico final,
pero el orbe te
aplaude y aclama
y abraza tus letras
jóvenes y vivas.
Tu melancólica poesía
sigue guiñando el ojo.
¡Tu muerte no es ni
será
un silencio que
acabará!


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