HOMENAJE A GUAYAQUIL (25 de julio de 2025)







HOMENAJE A GUAYAQUIL:

490 AÑOS DEL PROCESO FUNDACIONAL



Guayaquil (cerro Santa Ana)
Fuente: depositphotos

  

        Nuestra ciudad, Guayaquil, está de fiesta. Este año -225- se celebran los 490 años de su proceso fundacional. A continuación, constan obra de varios poetas que dedican sus versos a Guayaquil. Que el “guayaquileñismo” -término usado por el profesor Hugo Delgado Cepeda- continúe fortaleciéndose en los ciudadanos y en los turistas.

 

Juan Bautista Aguirre



DÉCIMAS A GUAYAQUIL

Guayaquil, ciudad hermosa
de la América guirnalda
de tierra bella esmeralda
y del mar perla preciosa,
cuya costa poderosa
abriga tesoro tanto,
que con suavísimo encanto
entre nácares divisa
congelado en gracia y risa
lo que el alba vierte en llanto.

Ciudad que por su esplendor,
entre las que dora Febo,
la mejor del mundo nuevo
y hoy del orbe la mejor,
abunda en todo primor
en toda riqueza abunda
pues es mucho más fecunda
en ingenios, de manera
que, siendo en todo primavera,
es en todo sin segunda.

Tribútanle con desvelo
entre singulares modos
la tierra sus frutos todos,
y su influencia el cielo;
hasta el mar que con anhelo
soberbiamente levanta
su cristalina garganta
para tragarse esta perla,
deponiendo su ira al verla
le besa humilde la planta.

Los elementos de intento
le miran con tal agrado,
que parece se ha formado
de todos un elemento;
ni en ráfagas brama el viento,
ni son fuegos sus calores,
ni en agua y tierra hay rigores,
y así llega a dominar
en tierra, fuego, aire y mar,
peces, aves, frutos, flores.

Los rayos que al sol repasan
allí sus ardores frustran,
pues son luces que la ilustran
y no incendios que la abrasan;
las lluvias nunca propasan
de un rocío que de prisa
al terreno fertiliza,
y que equivale en su tanto
de la aurora al tierno llanto,
del alba a la bella risa.

Templados de esta manera
calor y fresco entre sí,
hacen que florezca allí
una eterna primavera;
por lo cual si la alta esfera
fuera capaz de desvelos,
tuviera sin dudas celos
de ver que en blasón fecundo
abriga en su seno el mundo
ese trozo de los cielos.

Tanta hermosura hay en ella
que dudo, al ver su primor,
si acaso es del cielo flor,
si acaso es del mundo estrella;
es en fin ciudad tan bella
que parece en tal hechizo,
que la omnipotencia quiso
dar una señal patente
de que está en el Occidente
el terrenal paraíso.

Esta ciudad primorosa,
manantial de gente amable
cortés, discreta y afable,
advertida e ingeniosa
es mi patria venturosa;
pero la siempre importuna
crueldad de mi fortuna,
rompiendo a mi dicha el lazo,
me arrebató del regazo
de esa mi adorada cuna.

Juan Bautista Aguirre

Nació en Daule el 11 de abril de 1725. Estudió en el Colegio Seminario de San Luis de Quito. En 1758 ingresó a la Compañía de Jesús. Fue catedrático en la Universidad de San Gregorio Magno en Quito. Ejerció la oratoria religiosa. Obras: "Versos castellanos", "Obras juveniles", "Misceláneas", "Soneto moral", "Canto a Luzbel", "Carta a Lizardo", "Breve diseño de las ciudades de Guayaquil y Quito". También escribió epigramas, madrigales y poemas religiosos.

 

Datos biográficos tomados de: https://www.culturaypatrimonio.gob.ec/juan-bautista-aguirre/ 

 

*            *           *

 

Narcisa Cedeño Viteri

 

GUAYAQUIL DE TODOS

                                                           

        Los cronistas e historiadores la revelan polémica, discutida y versátil; los montubios la proclaman; los indígenas la asumen; los mestizos la exhiben. En cada julio las mujeres, niños, bohemios y visitantes requieren amarla. Solo un nombre conserva de la fundación y el otro es producto de un cacique o de la pasión. Fue un proceso de conquista, dicen unos; otros, un proceso de rescate; un proceso de progreso y fortuna afirman los ilustres de la liberación.

        Es Guayaquil, la del Pacífico sur, la del manso Guayas y el estero, Santiago de la Culata, la del Cerrito Verde, Las Peñas y La Planchada.  Es Guayaquil de antaño, la del cacao, las carrozas y el Astillero. Es Guayaquil de hogaño, la del banano, la migración, la industria y la esperanza. Es Guayaquil mestiza y multicultural. Guayaquil de todos.

 

Narcisa Cedeño Viteri

Es normalista, socióloga e investigadora de la lengua. Estudió Lingüística en la Universidad de Loja. Formadora de docentes en el Instituto Superior Pedagógico “Rita Lecumberri”. Fue directora de Educación Básica. Labora en el Área Humanística en la Universidad Ecotec desde hace nueve años. Imparte las cátedras de: Lenguaje y Comunicación, Lectura Crítica, Pensamiento Crítico y Creativo, Metodología de la Investigación, Comunicación Científica y Semiología. Escribió “Herramientas de lectura y escritura académica”, en coautoría con Piedad Villavicencio Bellolio. Ha publicado “Narraciones de escritoras ecuatorianas” (coautora, 2023). Integra el Grupo Literario Diamantino. Dirige el programa de radio “Prisma Cultural”, en Radio “Huancavilca” 830 AM y Radio Kch.

 

*           *            *

  

Pablo Hanníbal Vela



         ESTAMPA DE GUAYAQUIL 

¡Guayaquil, Guayaquil, Pórtico de oro
que a la diestra del Guayas se levanta!
Tienes el alma del Cristal sonoro
con que vibras en todas las gargantas.

¡Guayaquil. Guayaquil, cómo penetras

en el subsuelo de tu historia ilustre

con las raíces de tus nueves letras,

como las garras del manglar lacustre!

 

Ciudad entre dos aguas inmortales

ciudad original como ninguna:

suena el oro del sol en tus portales

y con la noche, la plata de tu luna.

  

¡Oh, los cerros del Carmen y Santa Ana,

miradores perennes de tu historia,

que saben de tu ayer, de tu lejana,

dulce emoción de tu naciente gloria!

  

Esa es la estrella de octubre, la estupenda

la que alumbra el escudo de tu casa

es la estrella de la cívica contienda

que te sirve de emblema y de coraza.

     

Ciudad heroica de templados nervios,

de fuertes puños y marcial protesta:

tienes la tradición de los soberbios

y admirables impulsos de la gesta.

  

Ciudad del pensamiento y la energía,

fraternidad del músculo y la idea,

que rima con el cielo y con la ría:

el cielo piensa, la corriente crea.

  

Ciudad cosmopolita, hogar fecundo
entre dos aguas, marcos de tu casa:
el Guayas eres tú dándote al mundo;
y el mundo es el Salado que te abraza.

Ciudad querida de mi s dulces horas,

no detengas el ritmo de tu paso,

los pueblos como tú tienen auroras:

la vanguardia no sabe del ocaso.

 

¡Guayaquil, Guayaquil, Pórtico de oro
que a la diestra del Guayas se levanta!
Tienes el alma del Cristal sonoro
con que vibras en todas las gargantas.

                                        (fragmento)

 

 Pablo Hanníbal Vela Égüez

Nació el 16 de enero de 1891. Estudió en la Escuela Filantrópica del Guayas y en el Colegio Vicente Maldonado, en Riobamba. Colaboró con diario El Telégrafo. Fundó el periódico "La Ilustración". El Congreso Nacional del Ecuador lo designó "Ilustre cantor de la Patria". Falleció el 5 de agosto de 1968.

 

Datos biográficos tomados del Diario El Telégrafo:

 https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/hemeroteca/1/grandes-plumas-pablo-hannibal-vela-egueez. 

 

                     *            *           *

 

Rodolfo Pinzón Bravo

 

   ¡GRACIAS GUAYAQUIL!

Grato es percibir

sentimientos a Guayaquil,

que abrió sus puertas del muelle

para arribar y escuchar

la orquesta de grillos sin director

en el noble y añejo malecón,

que abrazaba con emoción

al migrante que llegaba

con anhelo de prosperar,

soñar y estudiar y trabajar

entonando pasillos del dúo Ecuador

en preciosas vitrolas y rocolas.


¡Qué tiempos lejanos y febriles,

como mis años juveniles!

Gratísimo es recordar

que esa casa fue y es mi casa,

que brindó genuinas mieles,

mieles y vinos de esperanza

y beber los contenidos de libros

en la acogedora biblioteca

que alarga sus voluntades

en millones de pensamientos,

buscados, leídos y asimilados

por los que hojeábamos luces.

¡Gracias, gente amable y tropical,

río hermoso como su sol!


Ya no escribo en pizarrones

ni oraciones ni lecciones,

pero con pasos muy lentos

asisto a un centro

gerontológico municipal,

que me ayuda a ralentizar la vejez

con terapias cognitivas,

para no olvidarme de vivir.


¡Ay, idílico Guayaquil,

fue un placer poder servir!

                         (2025)


Rodolfo Pinzón Bravo

Doctor en Psicopedagogía. Exbecario de la Universidad Complutense de Madrid. Educador jubilado; laboró en todos los niveles educativos. Fue Supervisor provincial de Educación del Guayas. Ha publicado cuatro libros para niños. Escribe poesía intimista.

 

*            *           *

 

Piedad Romo-Leroux

 

                          A GUAYAQUIL

        Ciudad de ensoñación, ciudad de mil grandezas, 

        hecha de sol, de mar, ritmo, danza, canción,

        eres símbolo vivo de valor, de nobleza,

        de la Patria, su alma, impulso y corazón.

 

        En el “Cerrito Verde” se marcó tu destino

        y se inició la ruta cuajada de belleza,

        de bohemios, juglares, errantes peregrinos,

        enamorados fieles de tu gentil realeza.

 

        Rumorea la ría, susurrando en el viento,

        al fulgor de la noche de estrellas errabundas,

        que el crepúsculo baña con su sutil aliento,

 

        cargado de caricias, con su grácil acento,

        dejando entre sus aguas tranquilas y profundas,              

        este misterio etéreo, febril, de lo que siento.

 

  María Piedad Romo-Leroux Girón

         Psiquiatra y escritora ecuatoriana. Ha publicado más de 80 libros, en distintos géneros literarios. Ha recibido múltiples reconocimientos, entre ellos el grado cultural de Gran Maestra de la Literatura, otorgado por el Centro Cultural Ecuatoriano Medardo Ángel Silva.

         La doctora  Piedad Romo – Leroux es psiquiatra, escritora y catedrática. Graduada en Moscú en 1968; obtuvo el Diploma Rojo Cum Laudem como la mejor graduada de su promoción. Médica Psiquiatra, especializada en Psiquiatría Infantil. Médica Jefe de la Unidad Infantil en el Hospital Psiquiátrico Lorenzo Ponce (1970 - 2008). Perito-Psiquiatra por el Ministerio Público de las Provincias del Guayas y Galápagos (2005 – 2015). Catedrática de: Psicopatología y Psiquiatría Clínica de la Escuela de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas en la Universidad de Guayaquil (1970 – 2011). Psiquiatría Infantil, en el Postgrado de Psiquiatría de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y Universidad de Guayaquil (1995-2000). Teoría el Arte, Ética y Comportamiento Organizacional, Psicología General, en el Instituto de Ciencias Humanísticas y Económicas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (1991 - 2005). Higiene Mental, niños irregulares, Neuropsiquiatría (Universidad de Guayaquil, 1969-1971). Psiquiatría del Niño y el Adolescente, Psicología General, Higiene Mental, Neuroanatomía, en la Escuela de Psicología de la Universidad Técnica de Babahoyo (1979 - 1994).

  

*            *            *

José Luis Villacreses

 

              POETAS EN GUAYAQUIL

La Perla del Pacífico

Guayaquil que es la morada

del sentimiento artístico

y del alma americana.

 

Por eso estamos presentes

el poema en caravana

con los brazos abiertos

para estrecharlos con versos.

 

De tan lejos han venido,

hermanos de la inspiración,

uniendo al gran continente

con poemas y corazón.

 

Si la visita es gentil

no existen las fronteras.

Bienvenidos a Guayaquil,

Del Pacífico su perla.

 

Letra: José Luis Villacreses Vinueza

Música: María Antonieta Rivadeneira Rodríguez

Instrumentos y canto: Leonel Monteros

 

José Luis Villacreses Vinueza

(Poeta Viajero). Ecuatoriano. Ingeniero. Catedrático universitario jubilado. Se destacó en el deporte. Autor de varios libros de poesía y narrativa. Ha representado al Ecuador en numerosos encuentros internacionales de escritores. Organizador del I Encuentro de Escritores Latinoamericanos “Consuelo Sánchez Mazzini” (2025). Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión.


*            *            * 

Carlos Ordóñez Jara

 

   SALUTACIÓN A LA AURORA GLORIOSA

¡Salve, Aurora Gloriosa! Desde lo alto

a Guayaquil despierta de su sueño.

De pie, todos estamos esperando

el sol de libertad con que soñamos.

 

¡Bienvenida la Aurora que madruga

sobre las ondas trémulas del Guayas!

trae de más allá de las estrellas

la luz recién nacida de este día.

 

Con la Aurora Gloriosa, llave en mano,

la noche colonial queda cerrada.

Somos un pueblo nuevo que despierta

blandiendo su bandera desplegada.

 

En este claro día de heroísmo

para cantar no basta una garganta,

ni un solo brazo para levantarla

hasta el sitial de honor de nuestra historia.

 

Para todos hay puesto en la consigna

de enrumbar nuestros pasos adelante.

Cada guayaquileño es nueva savia

en las viejas raíces huancavilcas.

 

¡Salve, Aurora Gloriosa y refulgente!

Te esperamos de pie como se espera

de par en par abriendo las ventanas

al sol de un nuevo día sin ocaso.

 

  Carlos Ordóñez Jara

Escritor y educador. Nació en Chordeleg - provincia del Azuay, el 4 de febrero de 1932. Autor de los poemarios “Horas de luna y de canción” y de “Fantasía Guayaquileña. Homenaje al Bicentenario de la Independencia de Guayaquil”. Homenaje al Bicentenario de la Independencia de Guayaquil. Licenciado en Filosofía (Universidad de Guayaquil). Ejerció el magisterio durante 33 años. Se desempeñó como profesor en importantes colegios. Ha compuesto varios himnos.

 

                 *            *           *

 

Francisco Pérez Febres Cordero

 

 

    GUAYAQUIL EN EL RECUERDO

 

Guayaquil, para amarte

es necesario haberte conocido

largamente, mirándote

con los ojos del alma.

 

Haber caminado tus veredas

paso a paso

en el día o en la noche

esquina tras esquina

ventana tras ventana

 

Haber seguido

con los libros de estudio bajo el brazo

y el corazón suspenso en un suspiro

a una colegiala

hasta la puerta misma de su casa

 

Apagado la sed con un raspado

mentarosanaranjatamarindo

hielo desmenuzado

entre resecos labios

 

Jugando fútbol en tus calles

esquivando rivales y automóviles

 

Haber cantado una canción romántica

a una oscura ventana

tras la cual no sabíamos siquiera

si se nos escuchaba

 

Haber saboreado

después de una jornada de cuarenta

o de estudios quizá o de una fiesta

una taza de humeante chocolate

y un sánduche de queso derretido

cuyo sabor aún vive

en un sitio secreto de la mente

y sabemos

sabemos con certeza que ya nunca

se volverá a probar algo mejor

 

Haber oído

tus antiguos pregones

Admirando ventanas y balcones

de lujoso enrejado

llenos de frescas flores

Escuchando la lluvia repicando

en los techos de zinc

Haber seguido al hombre de los zancos

Saber quién era pirulí

o quien maría palito

Haber visto la luna

emerger de la ría

haber sentido el fresco

de tus amplios zaguanes

Haber corrido tras las motobombas

al sonido primero de la antigua sirena

 

Haber considerado

que una esquina o un barrio eran muy nuestros

defendiendo y cuidando

estantes y ventanas

paredes y jardines

y sobretodo hermanas y vecinas

en una ya casi olvidada

unión comunitaria

 

Haber subido

tus hoy cortados cerros circundantes

en busca de ciruelas

o nadado en las entonces límpidas

aguas del fresco estero

o haber dado cien vueltas los domingos

en el american park inolvidable

 

(seaglomeranseentrevean

los añejos recuerdos:

                    trompos pepo cometas

                    blanca salvador/mercedes de ortiz

                    matinés infantiles explosión de magnesio

                    traslados en tranvía

                    final de vacaciones: f. bravo/calero

                    blanca de murillo/ esperanza caputti

                    torneos de cintas

                    los domingos: rotonda

                                        fortich/ salón rosado

                                        eden o parisiana o aladino

                    etcéteras

 

Yo, Guayaquil, te amo

más allá de todas las palabras

más acá de todos los recuerdos

 

Por eso duele tanto

ver que hay quieren te odian

y para hacerte daño se disfrazan

de políticos, estudiantes, ediles

y hasta de alcaldes

Te manchan te destrozan

te tratan de enterrar entre basura

se ensañan con tu estero tus cerros y tu ría

que debieron ser bellos como antaño

pero ellos convirtieron en espejos

de sus mentes y de sus corazones

 

Guayaquil para amarte

hace falta ser en verdad guayaquileño

alma adentro y de esos

quedamos menos cada día

 

                              (Julio de 1984)

 

Francisco Pérez Febres Cordero

Guayaquil, Ecuador; 1934 – 2010. Periodista y escritor guayaquileño. Fue redactor y director del diario El Universo. Promovió a nuevos escritores. 

 

*            *           * 

 

Julio “Flecha” Quinde

 

 

     POEMA A GUAYAQUIL, LA PERLA DEL PACÍFICO

En el corazón de Guayaquil, donde reside la belleza,

una ciudad amada, con un encanto que perdura.

Con sus calles vibrantes y su alma viva,

Guayaquil encanta, sana los espíritus.

 

Mi ciudad amada, mi ciudad hermosa,

tu esencia se desborda, como una mariposa.

Tus colores brillantes, como el sol en el cielo,

Guayaquil querida, te llevo en mi alma.

 

En tus calles se escucha el ritmo del canto,

de tus hijos, que aman tu encanto.

La brisa marina acaricia la piel,

mientras Guayaquil despierta su ser.

 

¡Ay, Guayaquil, con amor adoro,

tu cultura vibrante para siempre!

En cada rincón, una historia por contar,

una ciudad de pasión e historias que se desarrollan.

 

Así que, brindo por Guayaquil, mi querida ciudad,

que tu espíritu brille con eterna belleza.

En cada verso y cada línea,

te celebro Guayaquil, divina.

 

                          25/07/2024

 

D.R.A.

Julio “Flecha” Quinde Moreno

Guayaquil – Ecuador. Licenciado en Bibliotecología, Universidad de Guayaquil. Locutor. Escribe poesía. Miembro del Centro Cultural Ecuatoriano Medardo Ángel Silva.

 

                                           *           *           *

  

Ángel Emilio Hidalgo y Wilman Ordóñez

 

"... A partir de 1948, la fiesta montuvia es incluida en el marco de la Feria Exposición Pecuaria Avícola, que se desarrolla en la sede de la Asociación de Ganaderos del Litoral, al sur de la ciudad, en los terrenos del actual mercado de Caraguay. Luego de los remates de ganados bovinos, equinos y porcinos, y de las maquinarias destinadas a las labores agrícolas y pecuarias, se desarrolla el homenaje al montuvio y al Día de la raza y del agricultor, en el que se incluye, entre otros actos, el concurso de doma de potro" (El Universo, 1951).

 

En la década del 50, la Fiesta de la Raza, de la Feria Pecuaria-Avícola, se sienta en el gusto de los guayaquileños. En 1952, la prensa recoge la cabalgata que recorre Guayaquil, desde el sector norte hasta el recinto ferial en el barrio Cuba, encabezada por las madrinas criollas, representantes de las provincias del litoral, que eran escoltadas por 50 jinetes, entre ganaderos y montuvios. Posteriormente se realiza una fiesta montuvia, en honor de las madrinas, en donde hay "doma de potros, concursos de lazos, torneos de amorfinos, entre otras suertes" El Universo, 1952).

 

    (Tomado de: Hidalgo, Ángel Emilio y Ordóñez, Wilman  (2019). Jinete lazo y monta. Historia del rodeo montuvio en Guayas. Guayaquil: Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo del Guayas, p. 55).

 

Ángel Emilio Hidalgo

(Guayaquil, Ecuador). Escritor e historiador. Tiene maestría en Historia y licenciatura en Ciencias Políticas. Ha obtenido numerosos premios y ha publicado numerosas obras literarias y ensayos de historia. Es catedrático en La Universidad de las Artes. Fue director de la Biblioteca Municipal. El Muy Ilustre Municipio de Guayaquil inscribió en la avenida 9 de Octubre sus versos.

 

Wilman Ordóñez Iturralde

Folclorista, historiador y escritor. Ha publicado varios ensayos académicos. Es director del grupo folclórico “Retrovador”, con el cual ha representado al Ecuador en muchos países latinoamericanos.

 

*          *           *

 

Jorge Martillo Monserrate

 

        RECORDANDO A JOSÉ ANTONIO CAMPOS: JACK THE RIPPER

 

.- "Me contaba un campesino, amigo mío, que en su recinto se había desarrollado de una manera escandalosa el robo de ganado, y para ponderar la osadía de los cuatreros, decíame:

-Piense en una vaca.

-¿Cómo?

-Fije su pensamiento en una vaca del sitio Carrizal.

-Bueno, ya no está. Ya no está porque se la robaron cuatreros.

-Hombre, ¿del pensamiento se la han podido robar?

-Sí, señor, del pensamiento.

 

¡Así andan los tiempos!

Esta rústica hipérbole viene a mi memoria al tratar de la palanca.

 

-Piense usted, caro lector, en un destino vacante. ¿Pensó? Pues bien, ya lo palanquearon! -¿Del pensamiento?

-Así andan los tiempos".

        Lo anterior se lee en “Los que suben con palanca”, una de las jocosas y críticas estampas de “Cosas de mi tierra”, de José Antonio Campos.

        Él era Jack the Ripper. Campos, escritor y periodista, se hizo popular utilizando ese seudónimo cuando en diversos diarios, semanarios y revistas empezó a publicar sus crónicas costumbristas. José Antonio Campos Maingón, nació en Guayaquil el 10 de marzo de 1868.

        Estudió en el San Vicente del Guayas, donde con un puñado de compañeros escribió sus primeras letras. Campos a los 17 años vivió una historia de amor que se convirtió en una travesía. Fue cuando se enamoró de Mercedes Morlás de tan solo 13 años. Su madre por la juventud de la pareja se opuso a la boda. Campos se embarcó de grumete en un barco que llegó hasta Japón -ese sería su único viaje al exterior-. Al regresar tuvo 18 años y nadie puede oponerse a su matrimonio, en el que tendría como fruto doce hijos: cinco varones y siete mujeres.

        "Físicamente, José Antonio Campos era un hombre de estatura mediana, de aspecto casi teutónico, con ojos azules y cabellos rubios, un poco grueso tal vez", así lo describe su pariente Patricia Huerta Campos en la monografía Cultivadores del pasado y costumbres costeñas: José Antonio Campos.

También refiere que era amante de la carpintería y la música. Dormía en hamaca -jamás en cama-, ahí por la noche escribía a punta de lápiz, tinto y tabaco. Disfrutaba de la vida familiar. Gustaba viajar por el Litoral y balnearios como Posorja, Data y El Morro, donde conversaba con la gente del pueblo.

        Así nacieron sus historias auténticas y divertidas con personajes montubios y cholos. Su vida periodística comenzó en 1887, cuando fundó el semanario humorístico de tinte político El Marranillo, luego colaboraría y trabajaría en diversos medios impresos como: Diario de Avisos, Grito del Pueblo, El Cóndor, El Tiempo, El Independiente, El Guante, América Libre, El Telégrafo, El Globo Literario, El Grito del Pueblo Ecuatoriano, Gaceta Municipal, etcétera.

        En Diario EL UNIVERSO se desempeñó durante ocho años y medio como jefe de Redacción y editorialista, culminando ahí su larga y valiosa carrera periodística. La novela Dos amores fue el primer libro que publicó, luego vendrían: Crímenes de Galápagos; Crónica del Gran Incendio. En 1906 y 1907 publica el primer y segundo tomo de Rayos Catódicos y Fuegos Fatuos, ambos libros recogían sus mejores crónicas publicadas en diversos diarios y revistas.

        En el prólogo, Campos cuenta que en la redacción de El Grito del Pueblo fue donde empezó a escribir sus crónicas picantes, un género casi no cultivado para entonces en Ecuador, pero como agradó al público, creó la columna 'Rayos Catódicos' y también nace su seudónimo: "Quiso la desgracia humana que por aquel estuvieron haciendo fechorías en Londres el famoso destripador anónimo a quien fue preciso dar el mote de Jack the Ripper de allí me vino la idea de darle el sentido figurado al pie de mis artículos.

        Antes había suscrito mis crónicas con las iniciales de mi nombre en esta forma: Jack. No mucho me faltaba que agregar y acabé por suscribirme Jack the Ripper. Sus otros libros de crónicas son: Cintas alegres; y Cosas de mi tierra.

        Francisco Huerta Rendón en el ensayo Don José Antonio Campos, abuelo espiritual de la novela vernácula ecuatoriana, 1958, señala que uno de los grandes logros de Campos es que sus crónicas inauguran una nueva cantera de humorismo y sana ironía.

        Y, a manera de muestra, enumera los remedios que emplean los personajes campesinos de Campos, por ejemplo: manteca de gavilán para las almorranas; sebo y pucho de cigarro para la gusanera; cucaracha quemada a pasto para la "purmonía"; uña de la gran bestia para el mal de amores; canchalagua para las calenturas; culantro, culantrillo y pedorrera para los políticos, etc.

        "Por eso tuvieron razón, muchísima razón, los escritores del Grupo de Guayaquil, al llamarlo su abuelo espiritual, al comprender que Jack the Ripper, sin alardes, sin estridencias, burla burlando, había descubierto el alma de su pueblo tropical; había calado muy hondo en la psicología de estos seres tan nuestros", asevera Huerta Rendón.

        La semana pasada conversando con su nieto, Federico Campos Cedeño, él comenta que no lo conoció porque él tenía un año cuando su abuelo murió, pero sus padres con anécdotas y recuerdos familiares le mantuvieron latente el interés y la presencia de su abuelo.

        Cuenta que de papá Campos -como le decían sus nietos-, él admira su modestia y sencillez, también que cuando critica a los personajes poderosos "José Antonio Campos no se indigna ni grita ni protesta, pero en broma y broma, entre chiste y chiste, el teniente político, el gamonal, el cura, etc, van quedando marcados, tatuados en su característica fisonomía moral".

        José Antonio Campos se desempeñó como jefe de Redacción de Diario EL UNIVERSO entre octubre de 1930 hasta julio de 1938, que fue cuando se jubiló. Ismael Pérez Pazmiño, fundador del Diario, en Poliedro Literario recuerda al célebre cronista: "La charla de don José Antonio era un encanto por su amenidad, sencillez, variedad y gracia. Todos los asuntos que tocaba resultaban pintorescos, sabrosos e interesantes". 

        José Antonio Campos, ya jubilado se instaló con su familia en Posorja, donde esperaba escribir algunos libros postergados, así lo hace hasta que enferma y muere el 23 de junio de 1939. Él era Jack the Ripper.

 

Fuente: Diario El Universo. Recuperado de:

https://www.eluniverso.com/2012/06/30/1/1380/recordando-jose-antonio-campos-jack-the-ripper.html

 

Jorge Martillo Monserrate

(Guayaquil, 2 de mayo de 1957). Poeta, cronista y ensayista. Hijo de Jorge Martillo Vinueza, operador de proyectores de cine, y de Jacinta Monserrate Saldaña.  Desde 1975 ha trabajado en medios de comunicación, como los diarios Expreso y El Universo y las revistas Diners y Élite, donde trabajó como cronista de hechos cotidianos. En una entrevista con uno de estos medios, se consideró "ser una especie de cámara fotográfica que imprime todas las visiones que pasan desapercibidas por comunes y propias". Sus trabajos son postales costumbristas en las que usa guayaquileñismos. Previo a estos empleos, se desempeñaba como docente de un colegio fiscal en Guayaquil.

         Ha ganado premios en el Concurso de Poesía Medardo Ángel Silva de Guayaquil (1979-1984), Concurso de Cuento Revista Ariel Internacional (1982), Concurso de Poesía del Festival de las Flores y de las Frutas de Ambato (1986), Premio Aurelio Espinosa Pólit (1991), tercer lugar en el Concurso Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño (1996), entre otros.

         En 2013 lanzó su libro de crónicas irrelevantes Guayaquil de mis desvaríos, donde da importancia a cosas mínimas cotidianas, como todo lo que sucede mientras el semáforo está en luz roja y los carros se detienen, los vendedores deambulan, los mendigos piden caridad, etc. En 2017, Martillo publicó un libro recogiendo cincuenta historias de varios artistas y personalidades que han dejado huella en Guayaquil. El Estado Ecuatoriano le otorgó el Premio Eugenio Espejo (el reconocimiento más alto que se da a escritores y artistas).

        Obras: Poesía: Aviso a los navegantes (1987), Fragmentarium (1991), Confesiorarium (1996), Vida póstuma (1997).; Crónicas: Viajando por pueblos costeños (1991), La bohemia en Guayaquil y otras historias crónicas (1999), Guayaquil de mis desvaríos (2013)., El carnaval de la vida de Julio Jaramillo (2019); Antologías: Palabras y contrastes: antología de la nueva poesía ecuatoriana (1984), La palabra perdurable (1991).

 

 

*           *            *

 

Daniel Calero Solís 

 

 

   CANTO A SANTIAGO DE GUAYAQUIL

 

En este puerto, junto al gran río

yo nací un tres de enero, hace tiempo...

El estero Salado es aliento

y, de almas amantes, delirio.

 

Casas de madera y edificios

danzan entre iglesias y jardines.

Por el Guayas cruzan lechuguines

por el malecón corren los niños.

 

En Las Peñas la historia está en piedras.

Más allá el cerro Santa Ana juega

con colores del arcoíris riega

leyendas tejidas en ciruelas.

 

Santiago de Guayaquil, te canto:

Tierra de iguanas y papagayos

tierra de bellas damas donde hallo

la alegría de admirar tu encanto.

 

Daniel Calero Solís

(Guayaquil, Ecuador,1962). Director del Centro Cultural Ecuatoriano Medardo Ángel Silva.

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Es vida!: Narcisa Cedeño Viteri