Poetas rinden homenaje a Guayaquil
La ciudad Santiago de Guayaquil (Ecuador) fue fundada
el 15 de agosto de 1534. En julio se realizan las fiestas patronales, también
denominadas fiestas julianas; época en que se cumplen 488 años de proceso
fundacional. El próximo 15 de agosto de 2023 se cumplirán los 489 años de
fundación de este hermoso puerto.
Sonia Manzano Vela, Pablo Hanníbal Vela Egüez, Rodolfo
Pinzón Bravo, Piedad Romo-Leroux Girón, H. López G., Consuelo Sánchez Mazzini, Carlos
Ordóñez Jara, Omar Díaz Vargas, Daniel Calero Solís; rinden homenaje a
Guayaquil.
AMANECE
MI CIUDAD
sentada junto a su río,
espejo en que
se refleja
su muy gentil
señorío.
Amanece mi
ciudad
bajo un sol
temprano y tibio,
y sus pétalos
se abren
salpicados de
rocío.
Amanece mi
ciudad
con su más
bello vestido:
tres franjas
cielo celeste
y dos, del más
blanco armiño
ciñen su piel
de muchacha
de montubios
albedríos.
Amanece mi
ciudad
y se despiertan
sus hijos
para iniciar
sus labores
con mucha fe y
optimismo.
Un concierto de
rumores
se deja
escuchar bajito
en las calles
que muy pronto
se llenarán de
mil ruidos
por los
carros y las gentes,
que con ritmo
enloquecido,
surcarán venas
y arterias
de mi puerto
tan querido,
para hacer de
Guayaquil
esto en que se
ha convertido:
un emporio de
progreso,
un punto de
encuentro turístico,
una urbe que es
tan bella
que arranca
hondos suspiros
en el pecho del
foráneo
y en del que en
ella ha nacido.
Amanece mi
ciudad
mientras sopla
un viento frío,
viento que
huele a verano
en este julio
festivo,
mes en el que
se celebra
con júbilo bien
concebido
la fundación
española
de este, mi
amado nido,
aunque ya los
huancavilcas,
indios del todo
bravíos,
años atrás de
este hecho,
bastante
significativo,
su casa grande,
su aldea,
al pie de un
río fornido,
ya la habían
levantado
con caña y
sudor incluidos.
Buenos días,
Guayaquil,
buenos días,
amor mío,
hoy que
despiertas radiante,
he despertado
contigo,
hoy, veinticinco
de julio,
día de
histórico hito,
marcha mi
corazón
al ritmo de tus
latidos,
por eso hoy a
todo pulmón,
con el alma yo
te grito:
"salud, mi
ciudad amada,
salud, mi suelo
bendito,
alzo mi copa de
versos
y con orgullo
legítimo
brindo porque
tu estrella
tenga un fulgor
infinito,
ese que brilla
en tu pecho
libre, rebelde
y altivo.
Que Dios te
guarde por siempre,
eterna amante
del río.
Buenos
días, Guayaquil,
buenos días,
amor mío,
hoy que
amaneces radiante,
he despertado
contigo”.
Dra. Sonia Manzano Vela
ESTAMPA DE GUAYAQUIL
¡Guayaquil, Guayaquil, Pórtico de oro
que a la diestra del
Guayas se levanta!
Tienes el alma del
Cristal sonoro
con que vibras en todas
las gargantas.
¡Guayaquil.
Guayaquil, cómo penetras
en el
subsuelo de tu historia ilustre
con
las raíces de tus nueves letras,
como
las garras del manglar lacustre!
Ciudad
entre dos aguas inmortales
ciudad
original como ninguna:
suena
el oro del sol en tus portales
y con
la noche, la plata de tu luna.
¡Oh,
los cerros del Carmen y Santa Ana,
miradores
perennes de tu historia,
que
saben de tu ayer, de tu lejana,
dulce
emoción de tu naciente gloria!
Esa es
la estrella de octubre, la estupenda
la que
alumbra el escudo de tu casa
es la
estrella de la cívica contienda
que te
sirve de emblema y de coraza.
Ciudad
heroica de templados nervios,
de
fuertes puños y marcial protesta:
tienes
la tradición de los soberbios
y
admirables impulsos de la gesta.
Ciudad
del pensamiento y la energía,
fraternidad
del músculo y la idea,
que
rima con el cielo y con la ría:
el
cielo piensa, la corriente crea.
Ciudad cosmopolita, hogar fecundo
entre dos aguas, marcos de tu casa:
el Guayas eres tú dándote al mundo;
y el mundo es el Salado que te abraza.
Ciudad
querida de mi s dulces horas,
no
detengas el ritmo de tu paso,
los
pueblos como tú tienen auroras:
la
vanguardia no sabe del ocaso.
¡Guayaquil, Guayaquil, Pórtico de oro
que a la diestra del Guayas se levanta!
Tienes el alma del Cristal sonoro
con que vibras en todas las gargantas.
Pablo Hanníbal Vela
Egüez
(Guayaquil, 1891-1968.
Poeta laureado)
LOOR
A GUAYAQUIL
¡Guayaquil, urbe amada!,
a orillas del río cultivada
como semilla de mostaza
has crecido muy esbelta,
como reina nunca vista.
¡Guayaquil, urbe admirada!
Eres bella y poderosa,
cosmopolita y generosa.
Eres anhelado tesoro
que engalanas tu horizonte.
¡Distinguida Guayaquil!,
ciudad de Guayas y Quil.
Tu sol, tu arte, tu historia
guardas en tu corazón gigante
y eres para todos…, Casa Grande.
Aquí do te levantas airosa
como una perla preciosa,
entre El Salado y el Guayas
y muy cerca de las playas,
que abrasan, pero enamoran.
Divertida y atrayente,
tropicalísima tu gente.
Abrazas tu libertad,
a la luna y las estrellas
brillando más que diamante.
¡Oh, mágico Guayaquil,
sempiterno pulmón trabajador
por donde respira el Ecuador!
¡Yo te canto desde mi alma,
augurando tu paz y calma!
Dr. Rodolfo Pinzón Bravo
SONETO
A GUAYAQUIL
En tu cintura grácil y elegante
se desliza el estero majestuoso
y a tu paso gentil y cadencioso,
el sol se inclina con fulgor de amante.
Reflejo que en su brillo parpadeante
encubre algún secreto misterioso
y el tiempo cual testigo silencioso
es cómplice en su rumbo itinerante.
Encallado en tu fondo marino,
en el verdor del mangle con esmero,
se encrespa el agua repicando sones
mientras tu abrazo cálido y sincero,
es un dintel de luz, es un mechero,
entre la multitud de tus pregones.
Dra. Piedad Romo-Leroux
Girón
CON LA TARDE
Va cayendo la tarde
y la gente a media
calle camina,
andan sueltos sin
ningún arte como si un gobierno No los oprimiera.
Conversan unos, otros
van tristes
a pasos cortos
transitan.
Descamisados se miran
de reojo los bolsillos. Están vacíos
pero no falta para la
bebida.
Aquí verás frenesí de
cada ser al volante Escondiendo una historia perdida.
Cambia el semáforo a
verde,
el impaciente fulgor
los apresura.
Cae la tarde
incandescente.
Entre cemento y manglar
caen hipnotizados En Guayaquil
-dueña de mis
tempestades- entre sudor y una lluvia de repente
algún bocado, un trago.
Una sonrisa
de seres en mosaico
agonizando con la tarde.
Dr. Henry López González
MI CIUDAD FESTIVAL
Guayaquil ciudad de
flores
donde viven mis amores
ciudad donde mis
ancestros
hicieron verdad mis
sueños.
Ciudad que vive en mi
alma
aunque me encuentre tan
lejos,
ciudad que regala calma
cuando traigo sus
recuerdos.
Hoy viene a mí como un
eco
placentero y verdadero
mi viejo barrio querido
con sus balcones
floridos.
Miro a los chicos
jugando
su balón casi danzando,
y a la calle regalando
sabor a goles y cantos.
Guayaquil, ciudad de
sueños
hoy camino en el
recuerdo
renaciendo los momentos
tesoros de tiempos
viejos.
Lic. Consuelo Sánchez
Mazzini
SALUTACIÓN A LA AURORA GLORIOSA
a Guayaquil despierta
de su sueño.
De pie, todos estamos
esperando
el sol de libertad con
que soñamos.
¡Bienvenida la Aurora
que madruga
sobre las ondas trémulas
del Guayas!
Trae de más allá de las
estrellas
la luz recién nacida de
este día.
Con la Aurora Gloriosa,
llave en mano,
la noche colonial queda
cerrada.
Somos un pueblo nuevo
que despierta
blandiendo su bandera
desplegada.
En este claro día de
heroísmo
para cantar no basta
una garganta,
Ni un solo brazo para
levantarla
Hasta el sitial de
honor de nuestra historia.
Para todos hay puesto
en la consigna
De enrumbar nuestros
pasos adelante.
Cada guayaquileño es
nueva savia
En las viejas raíces
huancavilcas.
¡Salve, Aurora Gloriosa
y refulgente!
Te esperamos de pie
como se espera
De par en par abriendo
las ventanas
Al sol de un nuevo día
sin ocaso.
Lic. Carlos
Ordóñez Jara
(Chordeleg, Azuay, 1932)
DÉCIMAS A GUAYAQUIL
Guayaquil, ciudad hermosa
de la América guirnalda
de tierra bella esmeralda
y del mar perla preciosa,
cuya costa poderosa
abriga tesoro tanto,
que con suavísimo encanto
entre nácares divisa
congelado en gracia y risa
lo que el alba vierte en llanto.
Ciudad que por su esplendor,
entre las que dora Febo,
la mejor del mundo nuevo
y hoy del orbe la mejor,
abunda en todo primor
en toda riqueza abunda
pues es mucho más fecunda
en ingenios, de manera
que, siendo en todo primavera,
es en todo sin segunda.
Tribútanle con desvelo
entre singulares modos
la tierra sus frutos todos,
y su influencia el cielo;
hasta el mar que con anhelo
soberbiamente levanta
su cristalina garganta
para tragarse esta perla,
deponiendo su ira al verla
le besa humilde la planta.
Los elementos de intento
le miran con tal agrado,
que parece se ha formado
de todos un elemento;
ni en ráfagas brama el viento,
ni son fuegos sus calores,
ni en agua y tierra hay rigores,
y así llega a dominar
en tierra, fuego, aire y mar,
peces, aves, frutos, flores.
Los rayos que al sol repasan
allí sus ardores frustran,
pues son luces que la ilustran
y no incendios que la abrasan;
las lluvias nunca propasan
de un rocío que de prisa
al terreno fertiliza,
y que equivale en su tanto
de la aurora al tierno llanto,
del alba a la bella risa.
Templados de esta manera
calor y fresco entre sí,
hacen que florezca allí
una eterna primavera;
por lo cual si la alta esfera
fuera capaz de desvelos,
tuviera sin dudas celos
de ver que en blasón fecundo
abriga en su seno el mundo
ese trozo de los cielos.
Tanta hermosura hay en ella
que dudo, al ver su primor,
si acaso es del cielo flor,
si acaso es del mundo estrella;
es en fin ciudad tan bella
que parece en tal hechizo,
que la omnipotencia quiso
dar una señal patente
de que está en el Occidente
el terrenal paraíso.
Esta ciudad primorosa,
manantial de gente amable
cortés, discreta y afable,
advertida e ingeniosa
es mi patria venturosa;
pero la siempre importuna
crueldad de mi fortuna,
rompiendo a mi dicha el lazo,
me arrebató del regazo
de esa mi adorada cuna.
Juan Bautista Aguirre
(Daule, 1725-1786)
TE AMO, GUAYAQUIL
Te escribo este soneto, mi noble Guayaquil,
con esta furia que tiene mi fuerza de intenciones
como un varón íntegro que duele en mis pasiones.
Como un delfín herido en una costa añil.
Te amaré, Guayaquil, en mi estado senil.
Guayaquil, yo te canto mis íntimas canciones
con mi puño de sangre que roza mis razones.
Como una pleamar roja en mi actitud febril.
Guayaquil consagrada en mi caliente pecho
como una fragua fuerte que destroza al despecho.
Como una caracola que sueña la pasión.
Estás hecha de hierro, de mangle y blando pino,
de vuelo de pájaro que refresca al destino.
Estás dentro de mí, en pleno corazón.
Omar Díaz Vargas
CANTO A SANTIAGO DE GUAYAQUIL
En este puerto, junto al gran río
yo nací un tres de enero, hace tiempo...
El estero Salado es aliento
y, de almas amantes, delirio.
Casas de madera y
edificios
danzan entre iglesias y
jardines.
Por el Guayas cruzan
lechuguines
por el malecón corren
los niños.
En Las Peñas la
historia está en piedras.
Más allá el cerro Santa
Ana juega
con colores del
arcoíris riega
leyendas tejidas en
ciruelas.
Santiago de Guayaquil,
te canto:
Tierra de iguanas y
papagayos
Tierra de bellas damas
donde hallo
la alegría de admirar
tu encanto.
Daniel Calero Solís
(Guayaquil, 1962)
Foto:
Parque Centenario, Guayaquil. D. Calero S., 2023.

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