NARCISA CEDEÑO VITERI: CUENTO “CARTA A CARMEN AMELIA”
CARTA A CARMEN
AMELIA
Querida amiga:
Viajaste optimista y con fe: actitudes muy tuyas.
Seguramente te dejaste guiar por Beatriz y visitaste los mundos imaginados de
Dante Alighieri1. Sé que tus ángeles aliados, muy expresivos y
afectuosos como tú, sostienen tu número nueve2. ¡Estás bien!
Acá, extrañando nuestros diálogos variados, nuestras
percepciones opuestas, nuestras coincidencias entusiastas, nuestras anécdotas
vehementes y nuestras certezas pedagógicas o andragógicas, ya circunstanciales,
ya filosóficas.
Si estuvieras acá, a pesar de tu optimismo y fe, quizá
te enojarías o dudarías, o de forma retórica tal vez… intentarías entrever las
peroratas de los candidatos a presidente de la república que trazan el qué y no el cómo avanzar en la sociedad
civilizada y cómo mejorar nuestra condición educativa actual.
Si estuvieras acá te inspirarías en Fernando Savater:
“Por medio de los procesos educativos el grupo social intenta remediar la
ignorancia con la que naturalmente todos venimos al mundo…No se puede asir la
cultura, ni entender su evolución y su sentido, ni eludir a quienes quieren
convertirla en pura mercancía, si se la desliga del trabajo creador que la
produce y de la disciplina que resulta indispensable para asumirla” 3
Si estuvieras acá coincidiríamos en que el
reconocimiento de lo humano no es solo la constatación de un hecho sino la
confrontación con un ideal. Tú me dirías: “Sí, nacemos humanos, ¡pero eso no
basta, tenemos también que llegar a serlo!”. La humanidad plena no es algo
simplemente biológico, una determinación genéticamente programada: nuestra
humanidad biológica necesita una confirmación posterior por medio del esfuerzo
y de la relación con otros humanos. Y yo te diría: La condición humana es en
parte espontánea, pero también es deliberación conspicua, intencional; es un
arte, un arte que solo se realiza por medio de los demás, de los semejantes.
Si estuvieras acá nos reiríamos de nuestras carencias
tecnológicas: Xtrim, tic toc y otras aplicaciones que día a día se imponen en
la incertidumbre de educar para la etapa planetaria. Mas, también nos
cultivaríamos porque es nuestra convicción que prácticamente todo en la
sociedad humana tiene una intención decididamente pedagógica.
Si estuvieras acá disfrutaríamos tu música y la canción
“Alfonsina y el Mar”, citaríamos algún fragmento literario o consultaríamos la
obra “Biblia de la Gramática”.
Si estuvieras acá, gustaríamos de los viajes a
Babahoyo, tu ciudad natal, y visitaríamos la casa de Olmedo, no el cementerio.
Mas…, ¡no estás! Acá solo están mis recuerdos, los que requiero hoy pero que no
evitan extrañar nuestras lecturas, nuestros aprendizajes distintos y nuestra
amistad respetuosa, confiada y solidaria.
Notas:
1. Dante Alighieri escribió “La Divina Comedia” entre 1304 y 1321. Tiene tres capítulos llamados
Infierno, Purgatorio y Paraíso. El argumento manifiesta que Dante se encuentra
perdido en medio de una selva oscura y el alma de Virgilio, el poeta latino,
acude en su auxilio y le hace saber que su amada Beatriz le ha encomendado
llevarlo hasta las puertas del paraíso. Para eso, deberán pasar primero por el
infierno y el purgatorio. Dante es recibido por Beatriz en las puertas del
paraíso.
2. Los números tenían un valor simbólico en el
imaginario medieval. El número nueve era símbolo de la sabiduría y la
búsqueda del sumo bien.
3. La cita corresponde a “El Valor de Educar”: obra
del filósofo español Fernando Savater, escrita en 1991.
Narcisa
Cedeño Viteri obtuvo su
primer título en el Normal Rita Lecumberri. Fue directora de Educación Básica y
docente del área de humanística y lenguaje y comunicación en colegios y
universidades de Guayaquil, Milagro y Babahoyo. Es investigadora de la Lengua y
facilitadora de aprendizajes. Escribió "Herramental de lectura y escritura
académica" en coautoría con Piedad Villavicencio B. Dirige el programa de
radio " Prisma Cultural" en Radio K CH 90.9 FM en Guayaquil.
Foto: Cortesía de la autora, 2023.

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