SUBLEVACIÓN Recámara monárquica, paupérrima riqueza. Puños destruidos, paredes pintadas de sangre, sangre de nudillos. Piso empapado, papeles flotando, violentas palabras destiñéndose. Pensamiento quieto, ausencia de sentimientos. En la recóndita morgue de los extraviados, tinieblas de los infortunados, dentro de una funda los sentimientos del soberano, como si fuesen basura. Todos entreverados, el rey abandonado por sí mismo, los fue juzgando. Alegría devastada, llanto que anegó su espacio. Tristeza furibunda agredió a la alegría, por estar más triste que ella. Amor vacío, fútiles mujeres desfilando por los pasillos. Odio iracundo, urdiendo destruir el mundo. Satisfacción frustrada, desprovisto de complacencia. Amargura preocupada, irresolutos dilemas. Gratitud ...